Siempre les digo a las parejas con las que me tomo un primer café que piensen en su preboda como algo que les identifique, como algo que diga de ellos lo que sienten el uno por el otro. No es importante el lugar en sí, sino cuanto significa lo que que ha pasado allí o incluso llegará a pasar.

Almudena y David me dijeron, queremos que nuestra preboda esté llena de brisas, rayos de sol, ese olor a mar que inhunda cada rincón de nuestro amado Suances. Queremos que sea tan diferente como nuestro amor, queremos que cuentes como una madrileña no pudo resistirse a el amor de ese verano, que no pudo dejar de revivir una y otra vez, durante el invierno en la capital, aquellas risas de los atardeceres, cuando  los amigos no paran de reír y cuando las miradas duran más que una eternidad. Es entonces cuando sucede la magia y, de repente, te das cuenta de que aquel chico con el que has compartido risas, copas y rayos de sol, no puede parar de mirarte y, cada vez que te giras,  es precisamente esa mirada donde no quieres dejar de perderte el resto de tu vida.

Aquí os dejamos el slide de vuestra preboda…

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