Rubén & Sara son de esas parejas que lo tienen todo. Los dos son súper vitales, llenos de ilusión, siempre con una sonrisa en la cara. Todavía me acuerdo de cuando quedamos para hacer la preboda, Sara nos decía … “no, no empezar con Rubén que a mi me da mucha vergüenza….”. Después de haberles terminado el trabajo de la boda, ella es la que nos ha dicho… ” Si necesitáis alguna modelo, me llamas, eh….”. Creo que esa es la esencia misma de nuestro trabajo, hacer que las parejas que están con nosotros se sientan tan cómodas que en algún momento, llegamos a desaparecer, es aquí donde la fotografia reflejará lo que sois y como sois…

Rubén comenzó el día de su boda de una manera muy serena, aunque sin que nadie nos oiga, creo que sus nervios empezaron justo el momento que llamamos a la puerta de la casa de sus padres para empezar a fotografiarle. De todas maneras, el día comenzó con un sol increíble y recuerdo como los rayos de luz entraban por la ventana de su cuarto como queriendo decir que ellos también querían ser parte de ese día tan especial…

Luego las prisas típicas que siempre hay en la casa de la novia. Comenzamos a fotografiar los detalles, en casa de Sara la estaban esperando para ayudarla a vestirse para su gran día su fmilia y sus amigas. Cuando llegó Sara al salón con su gran sonrisa en la cara y diciéndonos que, ante todo, se lo quería pasar genial, no reparó en nada, “me pongo aquí, doy una vuelta… Manuel tengo que saltar de alegría, voy, voy…” Es increíble cuando los nervios pasan a ser emociones que nos sobrepasan.

La ceremonia perfecta, llena de miradas y caricias, las lecturas increíbles y a punto de hacernos llorar a todos, si, si a todos….
Después de los abrazos, solamente 30 minutos para hacernos unas fotos solos, 30 minutos que fue donde Rubén & Sara creo que se dieron el primer beso, de verdad, de recién casados… Es genial ese ratito donde sólo estamos los novios y nosotros, que privilegio….

Estábamos dispuestos para entrar a celebrar su coctel en el Nuevo Molino de Puente Arce, y todo el mundo esperando con la copa levantada, cuando un “VIVAN LOS NOVIOS” sonó por encima de todo, “VIVAN…”. Es genial como esos pequeños momento se quedan en la retina de todo el mundo. Yo recuerdo como fotografiando a sus amigos por el precioso jardín del Nuevo Molino sabía por la cantidad de sonrisas que entraban a los sensores de mis cámaras que ellos lo habían conseguido, en su boda todo el mundo estaba disfrutando y fue así hasta el último baile, hasta la última nota de ese gran día.

Gracias Rubén&Sara por dejarnos disfrutar de vuestro gran día y por dejarnos “Vivir las fotos de vuestra boda” junto a vosotros…
Un abrazo muy grade
Manuel&Eva
www.manuelcastano.es

 

 

 

 

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